El aumento de tensión y los largos momentos de aburrimiento, aunque parezcan situaciones muy opuestas, se están dando continuamente en nuestras vidas «civilizadas», en las que el factor tiempo y el factor producir son muy importantes.
Nuestros niños también experimentan estos altibajos y, en momentos de calma tensa, los exteriorizan más y sus manifestaciones emergen.
Ante la llegada de varios casos últimamente a mi consulta, he elaborado un documento sobre la tricotilomanía para dar mayor comprensión y responder de manera más eficaz a las demandas de nuestros pequeños.
No olvidemos que necesitan co-regularse con nosotros, los adultos, pero que también necesitan su espacio y su capacidad de decisión, para ir aprendiendo a regularse por sí mismos con nuestra cercanía y dejándoles hacer. Ante todo debemos transmitirles confianza en que pueden conseguirlo, y estar ahí para que sientan nuestra presencia y apoyo incondicional.
Ana Navarro LalandaNeuropsicóloga clínica, especialista en atención temprana y psicoterapeuta relacional. Coordina Neurobee.
